jueves, 24 de febrero de 2011
viernes, 18 de febrero de 2011
Por no hacerlo peor, provoqué el desastre
La capacidad de amar tuve que matarla para que dejara de gritar de dolor.
Lo hice ridiculizando al romanticismo, besando a ciegas, como burda parodia, hasta que el amor se dejó matar por la vergüenza de su fracaso, por defender utopías.
Se me vino un puñal a la mano y di el primer golpe cuando el alma lloraba por la ausencia de sus ilusiones. Después, me culpaba la voz de mi juez mental (el que todos llevamos dentro sancionándonos) "¿Vas a seguir destruyéndote?", me preguntó cuando volví a coger el puñal. Tenemos muchas voces que arrogantemente ignoramos, y a las que con la distancia del tiempo, les damos la razón, pero sin negar la decisión pasada. Sí, necesitaba destruírme.
En fin, a la tercera puñalada, el amor quedó inconsciente y dejó de sentir; pero ya por inercia y por vicio, porque los puñales se me venían a las manos, seguí perforando la brecha, sorprendiéndome de que ya no gritara de dolor.
Y yo pensando que sólo mataba la imagen de mi Utopía, cuando detrás estaba sosteniéndola el amor, la llevaba como armadura y el amor se quedó desarmado y moribundo.
Era demasiado idealista e ingenuo, podría prescindir de él mi parte de buscadora, desatándose del peso de la soñadora.
Tiré al suelo el último puñal, me dejé caer en el suelo de mi alma, cuando vi que estaba fluyendo un río de agua dulce cerca del escozor de la herida, justo en la frontera con el cariño. El amor agradeció el alivio sin poder ni moverse de cansancio, y tan sólo pudo dejar que el cariño sustituyera sus pasiones a su manera (con su calma). El amor sólo podía sumirse en un profundo sueño y olvidar la rabia de que su Utopía, que fue su segunda piel, escapó como la mariposa que con sólo aletear acaba provocando huracanes.
Por todo esto, soy una consciente amnésica del arte de amar, un ave fénix que se cortó un ala. Por eso buscaba un compañero de vuelo. Por eso, me siento muy débil aún para decir "te amo". Por eso, sintiendo un profundo cariño y cruzando el puente entre tu mundo y el mío, mi única forma de expresarlo es atravesando mi tiempo de tu mano.
lunes, 24 de enero de 2011
Desenfocarse
El Sol se nos descolgó enlazando un tema con otro, una cerveza con otra, sentados en las escaleras.
Eso era exactamente lo que siempre había imaginado como el paraíso perdido.
¿Perdido o nunca encontrado? La intuición desea mucho antes que nosotros mismos, la seguimos hipnóticamente, se nos escapa por la piel y tira de los huesos; mientras racionalmente empezamos a fabricar motivos convincentes para no parecer estúpidos al dejarnos llevar por esa fuerza ciega (más certera que nuestras construcciones gramaticales de papel, además).
En ese momento, me di cuenta de todo lo que ya no echaba en falta. Recordé el domingo anterior.
Domingo superado sin droga teléfonica contra la nostalgia. Me puse, después de dos años, la camiseta de la fotografía, con la extraña sensación de haber profanado una tumba.
Ya entretengo la inquietud con recursos propios, mi sombra y la voz de mis pensamientos me acompañan, conviviendo con la espesura del tiempo y la suma de los días.
Es cierto, el tiempo nos atraviesa como a los fantasmas que somos dentro de su infinitud. Sin arrancarnos las sucesivas pieles, la pesadez del propio cuerpo no nos dejaría avanzar.
El peligro de deshacerse por dentro es descubrir un día a un desconocido en el espejo, con los mismos rasgos, pero el Yo se desprende por la mirada y la expresión, saludando y advirtiendo que hace mucho que no me fijo en mi propio reflejo.
"Y que una copia, fría y mimética en un cristal tenga que decirme quién soy ahora..."
Los planes de futuro, las utopías posbiles, se desmoronan con algo tan simple como que el tiempo nos arrastra a todos por igual. Que no es sólo esperar a que lleguen las circunstancias sino contar con que las personas bailamos con ellas.
Por ser humana y no una idea estática, estoy ahora sonriendo con sarcasmo por haber sido sincera y recibir una huida por omisión.
Un ejemplo más de divagar para evadir la cobardía y la parálisis.
Definitivamente, la Humanidad seguirá moviéndose en círculos eternamente hasta el mareo mental y el vómito existencial.
Y, como siempre, ahí se quedan los restos de la fiesta de anoche por recoger, ahí queda el inventario de pruebas de haber vivido lo que la resaca de ilusiones no te deja recordar.
Eso era exactamente lo que siempre había imaginado como el paraíso perdido.
¿Perdido o nunca encontrado? La intuición desea mucho antes que nosotros mismos, la seguimos hipnóticamente, se nos escapa por la piel y tira de los huesos; mientras racionalmente empezamos a fabricar motivos convincentes para no parecer estúpidos al dejarnos llevar por esa fuerza ciega (más certera que nuestras construcciones gramaticales de papel, además).
En ese momento, me di cuenta de todo lo que ya no echaba en falta. Recordé el domingo anterior.
Domingo superado sin droga teléfonica contra la nostalgia. Me puse, después de dos años, la camiseta de la fotografía, con la extraña sensación de haber profanado una tumba.
Ya entretengo la inquietud con recursos propios, mi sombra y la voz de mis pensamientos me acompañan, conviviendo con la espesura del tiempo y la suma de los días.
Es cierto, el tiempo nos atraviesa como a los fantasmas que somos dentro de su infinitud. Sin arrancarnos las sucesivas pieles, la pesadez del propio cuerpo no nos dejaría avanzar.
El peligro de deshacerse por dentro es descubrir un día a un desconocido en el espejo, con los mismos rasgos, pero el Yo se desprende por la mirada y la expresión, saludando y advirtiendo que hace mucho que no me fijo en mi propio reflejo.
"Y que una copia, fría y mimética en un cristal tenga que decirme quién soy ahora..."
La premonición de una última despedida, resumida en un latigazo en el estómago de un segundo, se reafirma después de un mes de silencio.
Un silencio que me habla de cómo los hilos que nos conectaban se han ido desgastando con la erosión del tiempo y la dejadez. Los planes de futuro, las utopías posbiles, se desmoronan con algo tan simple como que el tiempo nos arrastra a todos por igual. Que no es sólo esperar a que lleguen las circunstancias sino contar con que las personas bailamos con ellas.
Por ser humana y no una idea estática, estoy ahora sonriendo con sarcasmo por haber sido sincera y recibir una huida por omisión.
Un ejemplo más de divagar para evadir la cobardía y la parálisis.
Definitivamente, la Humanidad seguirá moviéndose en círculos eternamente hasta el mareo mental y el vómito existencial.
Y, como siempre, ahí se quedan los restos de la fiesta de anoche por recoger, ahí queda el inventario de pruebas de haber vivido lo que la resaca de ilusiones no te deja recordar.
domingo, 16 de enero de 2011
Médicos del alma
El ser humano: cuerpo, mente, espíritu.
Sus formas de existencia: actuar, pensar, sentir.
Una mente que funciona a nivel consciente, preconsciente e inconsciente;
y en tres facetas: Ello, Yo y Superyo.
La mente se relaciona con el exterior en tres dimensiones: simbólica, imaginaria y real.
Esto me hace ver al ser humano como un cristal tallado con decenas de caras, que va girando a lo largo del tiempo, mostrando distintas combinaciones de reflejos de una misma luz. Una luz que surje de lo más profundo de su ser y se mezcla con la del Sol.
Del profundo lago que es la mente, en la superficie flotan sus acciones, las únicas que se dejan ver.
Son el fenómeno, el tapiz que cubre la gran galería, la dura piel que proteje la sustancia intocable, sólo percibible.
La superficie, la cara iluminada del cristal, es fascinante, bella y palpable, pero al comenzar a intuir lo que hay tras ella, ¿cómo quedarse ahí?
Entonces, se empieza a hundir la mano en el agua, a cierta profundidad, donde alcanza un poco de tiempo e ingenio, ahí están las tuercas del pensamiento. Desde ahí lanza sus luces todo lo cognitivo, toda razón e interpretación. Toda analogía con el ordenador como imitación de las funciones del cerebro, todo resultado del circuito complejo que implica relacionarse con el mundo; está ahí, cerca de la superficie, a mano para ser lo más eficiente posible. Cierto, pero no hay duda de que no somos ordenadores.
Hay algo más en lo profundo del lago, algo sumido en la oscuridad, donde a uno mismo le cuesta llegar, pues mucho hay que bucear y aguantar la respiración hasta llegar, y cierta lucidez hace falta para ver algo de él, justo donde la razón se queda tan arriba.
Lanza atrayentes señales en forma de sueños, lapsus, gritos que quieren llegar a la superficie.
La belleza de sus penumbras es tan inexplicable que su único canal es el arte.
Es dolorosa, pues siempre se llega a ella sin aliento.
Es fría, pues sólo se piede llegar a ella en soledad.
Está poblada de los antiguos tesoros que nos llevamos del recuerdo, de los barcos que naufragaron, de las piezas que rompimos (o nos rompieron).
Por supuesto que un modelo animal no a representar una sola imagen de ella.
Por supuesto que un test no va a sacar de allí una sola mota de polvo.
Arte, arte del más humanamente primitivo, es lo común a toda persona para sacar algo de su alma: el lenguaje.
Utilicemos terapia conductual cuando sólo haya un problema de conducta.
Utilicemos técnicas cognitivas cuando se distorsionen los pensamientos.
Utilicemos la medicina cuando el cerebro, como estructura, falle.
Pero cuando algo se desgarra en las entrañas, cuando el alma duele; dejémosla expresarse, hacer arte con sus palabras, sus gritos, su pintura o su música, su teatro, su vuelo lejos de esta realidad.
Nosotros, médicos del alma, debemos saber lo suficiente de la naturaleza humana, como para despegarnos de nuestra voluntad inquieta y caprichosa por unos momentos, en los que nos sentamos a observar, a ser lo que observamos: otros lagos, otros prismas, semejantes a los nuestros, con matices infinitamente distintos; y sacar lo más valioso a la luz, donde esté a la vista, donde deje de doler, donde se puede manejar y aprender de todo aquello que tenemos dentro. Todo potencial de existir está enterrado, esperando su turno para dejarse brillar.
La red de la consciencia
"Lo inconsciente colectivo es todo menos un sistema aislado y personal. Es objetividad, ancha como el mundo y abierta al mundo. Yo soy el objeto de todos los sujetos, en perfecta inversión de mi consciencia habitual, donde soy siempre sujeto que tiene objetos. Allí estoy en la más inmediata e íntima unión con el mundo, unido hasta tal punto que olvido demasiado fácilmente quien soy en realidad. «Perdido en sí mismo» es una frase adecuada para designar ese estado. Pero ese «mismo» es el mundo, o un mundo cuando puede verlo una consciencia. Por eso hay que saber quién se es." C. G. Jung
Volvemos a las palabras, los símbolos y los espejos para buscar la esencia de cada persona.
La expresividad es el movimiento de la esencia dentro del espacio minúsculo de existencia en el que puede jugar.
Por eso, el caos, la contradicción, los extremos, la imperfección y la inutilidad son creaciones humanas.
Porque es su genuina forma de existir, en forma de inmensos bosques en los que no hay dos árboles iguales, y sin embargo, desde fuera, forman una imagen homogénea.
La perfección, el orden, la simetría, están visibles en toda la Naturaleza, en todo lo empírico, en el mismo cuerpo humano se observa.
En cuanto se termina la materia, empieza el desorden y la revolución de polos opuestos; pero no por esa combinación excéntrica cada esencia está aislada del resto.
El alma colectiva se puede sentir, percibir o intuir, se puede hablar de conexión cuando una parte de nuestra esencia la vemos reflejada en otra. Eso pasa en el diálogo, a todos los niveles posibles.
Cualquier forma de arte que nos atrae es precisamente ver un reflejo propio en la imagen de otro.
Esa sensación agradable, la seguridad de no estar aislado, de que los sentimientos y pensamientos no existen sólo dentro de los muros de la propia mente, sino que están suspensos en el aire, que son respirados por muchas vidas más de otros lugares y otros tiempos.
Ese elemento común, puede ser aire, puede ser la energía que provoca la vida, puede volcarse en un papel, trabajar con la tierra o fabricar objetos. Todo, toda acción humana es expresión de su alma.
Réplica al conductismo
Tristemente, la parte de la psicología más utilizada en la cultura occidental es la que basa el comportamiento humano en castigos y recompensas, como si alguien tuviera el derecho de imponer su verdad sobre los demás, utiliza incentivos como cebos en los que picar y con los que llevan a las personas justo a donde quieren. ¿Quiénes recurren a este tipo de psicología? Los que manejan todo lo demás.
Pero no es sólo en cuestión de manipulación mediática, en la que en definitiva viven de eso, y es absorvido por ellos quien no se da cuenta. Mucho peor es que se utilice en educación y en terapia: dos medios en los que las personas son más susceptibles, son niños y enfermos. Castigando a un niño, no se está haciendo más que reprimir lo que es, en vez de enseñarle cómo encontrar la forma de hacer las cosas (no es cuestión imponer, es enseñar a vivir). En enfermos, no es más que maquillar la superficie cambiando hábitos, cuando por dentro el alma se seguirá retorciendo en su dolor.
¿Tanto se ha olvidado que los primeros psicólogos se llamaron "médicos del alma"?
Esto parece más bien el combustible del capitalismo. Se ha desfigurado como se hizo con la idea de Einstein construyendo la bomba atómica. Peligroso, eso de confiar al resto un conocimiento, para que lo malinterpeten y lo tiren por los suelos. No es más que ponerse la venda en los ojos, simplificar al ser humano al nivel de circuitos, sustancias químicas que se mueven según los bombardeos de información precocinada que llega desde fuera, colapsando la identidad y anulando la voluntad. Acaba dando la sensación de ir dejándose llevar hasta verse acorralado en cuatro paredes y con cámaras de seguridad: esa es la clave del buen ciudadano.
Nada sería más justo para cualquier persona que venga al mundo, que darle las herramientas para que ella misma sepa crecer con sus recursos y desde su punto de vista. En una sociedad de personas seguras de sí mismas, con objetivos propios, con conceptos no impuestos, sino aprendidos por ellos mismos, poniéndoles delante las experiencias y que aprendan de ellas... ¿Habría tantos problemas de ansiedad, falta de autoestima, transtornos de personalidad, neurosis?
El "cada vez más fácil" y "cada vez más cómodo" no es más que otra forma de decir: quedaros sentados en el sofá, ya lo arrastraremos a donde convenga.
Ante esto, puede que lo mejor sea ponerse el chubasquero, y buscar cada uno su verdad desde dentro.
Sus formas de existencia: actuar, pensar, sentir.
Una mente que funciona a nivel consciente, preconsciente e inconsciente;
y en tres facetas: Ello, Yo y Superyo.
La mente se relaciona con el exterior en tres dimensiones: simbólica, imaginaria y real.
Esto me hace ver al ser humano como un cristal tallado con decenas de caras, que va girando a lo largo del tiempo, mostrando distintas combinaciones de reflejos de una misma luz. Una luz que surje de lo más profundo de su ser y se mezcla con la del Sol.
Del profundo lago que es la mente, en la superficie flotan sus acciones, las únicas que se dejan ver.
Son el fenómeno, el tapiz que cubre la gran galería, la dura piel que proteje la sustancia intocable, sólo percibible.
La superficie, la cara iluminada del cristal, es fascinante, bella y palpable, pero al comenzar a intuir lo que hay tras ella, ¿cómo quedarse ahí?
Entonces, se empieza a hundir la mano en el agua, a cierta profundidad, donde alcanza un poco de tiempo e ingenio, ahí están las tuercas del pensamiento. Desde ahí lanza sus luces todo lo cognitivo, toda razón e interpretación. Toda analogía con el ordenador como imitación de las funciones del cerebro, todo resultado del circuito complejo que implica relacionarse con el mundo; está ahí, cerca de la superficie, a mano para ser lo más eficiente posible. Cierto, pero no hay duda de que no somos ordenadores.
Hay algo más en lo profundo del lago, algo sumido en la oscuridad, donde a uno mismo le cuesta llegar, pues mucho hay que bucear y aguantar la respiración hasta llegar, y cierta lucidez hace falta para ver algo de él, justo donde la razón se queda tan arriba.
Lanza atrayentes señales en forma de sueños, lapsus, gritos que quieren llegar a la superficie.
La belleza de sus penumbras es tan inexplicable que su único canal es el arte.
Es dolorosa, pues siempre se llega a ella sin aliento.
Es fría, pues sólo se piede llegar a ella en soledad.
Está poblada de los antiguos tesoros que nos llevamos del recuerdo, de los barcos que naufragaron, de las piezas que rompimos (o nos rompieron).
Por supuesto que un modelo animal no a representar una sola imagen de ella.
Por supuesto que un test no va a sacar de allí una sola mota de polvo.
Arte, arte del más humanamente primitivo, es lo común a toda persona para sacar algo de su alma: el lenguaje.
Utilicemos terapia conductual cuando sólo haya un problema de conducta.
Utilicemos técnicas cognitivas cuando se distorsionen los pensamientos.
Utilicemos la medicina cuando el cerebro, como estructura, falle.
Pero cuando algo se desgarra en las entrañas, cuando el alma duele; dejémosla expresarse, hacer arte con sus palabras, sus gritos, su pintura o su música, su teatro, su vuelo lejos de esta realidad.
Nosotros, médicos del alma, debemos saber lo suficiente de la naturaleza humana, como para despegarnos de nuestra voluntad inquieta y caprichosa por unos momentos, en los que nos sentamos a observar, a ser lo que observamos: otros lagos, otros prismas, semejantes a los nuestros, con matices infinitamente distintos; y sacar lo más valioso a la luz, donde esté a la vista, donde deje de doler, donde se puede manejar y aprender de todo aquello que tenemos dentro. Todo potencial de existir está enterrado, esperando su turno para dejarse brillar.
La red de la consciencia
"Lo inconsciente colectivo es todo menos un sistema aislado y personal. Es objetividad, ancha como el mundo y abierta al mundo. Yo soy el objeto de todos los sujetos, en perfecta inversión de mi consciencia habitual, donde soy siempre sujeto que tiene objetos. Allí estoy en la más inmediata e íntima unión con el mundo, unido hasta tal punto que olvido demasiado fácilmente quien soy en realidad. «Perdido en sí mismo» es una frase adecuada para designar ese estado. Pero ese «mismo» es el mundo, o un mundo cuando puede verlo una consciencia. Por eso hay que saber quién se es." C. G. Jung
Volvemos a las palabras, los símbolos y los espejos para buscar la esencia de cada persona.
La expresividad es el movimiento de la esencia dentro del espacio minúsculo de existencia en el que puede jugar.
Por eso, el caos, la contradicción, los extremos, la imperfección y la inutilidad son creaciones humanas.
Porque es su genuina forma de existir, en forma de inmensos bosques en los que no hay dos árboles iguales, y sin embargo, desde fuera, forman una imagen homogénea.
La perfección, el orden, la simetría, están visibles en toda la Naturaleza, en todo lo empírico, en el mismo cuerpo humano se observa.
En cuanto se termina la materia, empieza el desorden y la revolución de polos opuestos; pero no por esa combinación excéntrica cada esencia está aislada del resto.
El alma colectiva se puede sentir, percibir o intuir, se puede hablar de conexión cuando una parte de nuestra esencia la vemos reflejada en otra. Eso pasa en el diálogo, a todos los niveles posibles.
Cualquier forma de arte que nos atrae es precisamente ver un reflejo propio en la imagen de otro.
Esa sensación agradable, la seguridad de no estar aislado, de que los sentimientos y pensamientos no existen sólo dentro de los muros de la propia mente, sino que están suspensos en el aire, que son respirados por muchas vidas más de otros lugares y otros tiempos.
Ese elemento común, puede ser aire, puede ser la energía que provoca la vida, puede volcarse en un papel, trabajar con la tierra o fabricar objetos. Todo, toda acción humana es expresión de su alma.
Tristemente, la parte de la psicología más utilizada en la cultura occidental es la que basa el comportamiento humano en castigos y recompensas, como si alguien tuviera el derecho de imponer su verdad sobre los demás, utiliza incentivos como cebos en los que picar y con los que llevan a las personas justo a donde quieren. ¿Quiénes recurren a este tipo de psicología? Los que manejan todo lo demás.
Pero no es sólo en cuestión de manipulación mediática, en la que en definitiva viven de eso, y es absorvido por ellos quien no se da cuenta. Mucho peor es que se utilice en educación y en terapia: dos medios en los que las personas son más susceptibles, son niños y enfermos. Castigando a un niño, no se está haciendo más que reprimir lo que es, en vez de enseñarle cómo encontrar la forma de hacer las cosas (no es cuestión imponer, es enseñar a vivir). En enfermos, no es más que maquillar la superficie cambiando hábitos, cuando por dentro el alma se seguirá retorciendo en su dolor.
¿Tanto se ha olvidado que los primeros psicólogos se llamaron "médicos del alma"?
Esto parece más bien el combustible del capitalismo. Se ha desfigurado como se hizo con la idea de Einstein construyendo la bomba atómica. Peligroso, eso de confiar al resto un conocimiento, para que lo malinterpeten y lo tiren por los suelos. No es más que ponerse la venda en los ojos, simplificar al ser humano al nivel de circuitos, sustancias químicas que se mueven según los bombardeos de información precocinada que llega desde fuera, colapsando la identidad y anulando la voluntad. Acaba dando la sensación de ir dejándose llevar hasta verse acorralado en cuatro paredes y con cámaras de seguridad: esa es la clave del buen ciudadano.
Nada sería más justo para cualquier persona que venga al mundo, que darle las herramientas para que ella misma sepa crecer con sus recursos y desde su punto de vista. En una sociedad de personas seguras de sí mismas, con objetivos propios, con conceptos no impuestos, sino aprendidos por ellos mismos, poniéndoles delante las experiencias y que aprendan de ellas... ¿Habría tantos problemas de ansiedad, falta de autoestima, transtornos de personalidad, neurosis?
El "cada vez más fácil" y "cada vez más cómodo" no es más que otra forma de decir: quedaros sentados en el sofá, ya lo arrastraremos a donde convenga.
Ante esto, puede que lo mejor sea ponerse el chubasquero, y buscar cada uno su verdad desde dentro.
martes, 11 de enero de 2011
El alma rompiendo las cadenas
Supongo que se pueden matar fantasmas una mañana y renacer esa misma noche.
Meter un balazo a la hipocresía, largarse con un buen amigo de retiro a un Apocalipsis de guitarra y batería. Y allí mismo, algo pesado y muerto se queda atrás, sólo queda la voz y una luz incansable, limpia.
Mi silencio no se compra con plata barata.
“Veo al fin con claridad lo que fue nuestra única verdad
marioneta sin rechistar, por miedo a decirte nunca mas
pero nada me puede hacer cambiar mi decisión”
(Sober - La nube)
Con esa absurda insistencia por mantener algo que no existió nunca, me das lástima, porque toda tu vida es una absoluta mentira creada por ti.
Nunca has mirado más allá de los límites de tu verdad, eres incapaz de comprender una sola emoción ajena.
No has amado nunca, porque hacer que alguien dependa de ti anulando su voluntad no es más que egoísmo.
Podrías haberte comprado una granja y vivir de los animales en vez de casarte y tener hijos para alimentarte de ellos y aumentar tu artificial ego.
A mi ya me odiarás por ser dueña de mi vida, por escapar de tu chantaje, aunque para ti sea incomprensible que el dinero no me ata, no me esclaviza como a ti. Posiblemente sea demasiado humana para tu encorsetada existencia.
Eres un esclavo de los favores comprados, de la crítica y el insulto, de los aires de superioridad y adicto al parasitismo milenario llamado "familia".
Las personas somos personas, se nos van poniendo etiquetas y al final muchos se acaban etiquetando para sentirse seguros encajados en su rincón de la sociedad.
Por eso digo que no quiero tu dinero putrefacto, no quiero conversaciones forzadas sobre metereología básica, no quiero exigencias que no me pertenecen (pues ya ha pasado demasiado tiempo desde que nací, para que sigas restregándome tu aportación a mi supervivencia).
Nunca quisiste hijos, sino marioretas. Nunca quisiste mujer, sino un robot doméstico.
Todo eso sólo existe en papeles, es un espejismo. En la vida real no tienes nada más que soberbia y berrinches de tirano de pueblo con aires de sindicalista sofisticado.
Qué dulce victoria cogerle el teléfono al miedo y, sólo con la verdad como arma, dejarlo tartamudeando.
Nadie sabe qué verdades ocultan los muros.
Esa casa blanca con vistas a la playa parece el reclamo de una vida idílica.
Una casa, cada habitación, lleva en el aire la esencia de quien la habita.¿Cómo se imagina al dueño de ésta?
Las paredes mohosas y el aire denso son un reflejo de su alma.
Hay personas que van dejando como un gas tóxico que provoca un efecto dementor: absorven la vida de quien tienen cerca, van consumiendo la energía y van debilitando la voluntad.
Todos los recuerdos de esa casa son grises por eso.
Porque un silencio sepulcral rompía en gritos en forma de ladridos.
Porque aún en soledad, siempre se tiene la sensación de que alguien vigila.
Porque todos los objetos parecen negar el derecho a ser tocados, como si hubiera que pagarles una deuda por pisar su territorio.
Porque el tiempo se mide contando cuánto queda para que termine el día, para aguantar un día menos.
Las ventanas, única libertad posible, dan al vértigo de las rocas.
Una niña tira juguetes por la ventana imaginando que caen a otro mundo donde la pesadez no exista, donde todo sea tan increíblemente leve...
Se miraba con envidia a las gaviotas que pasaban volando a ras de la ventana.
Y por si acaso no era suficiente, ese Nerón de pueblo pedía refuerzos a la mínima muestra de sublevación: una familia al completo que provocaba más hostilidad que la de Pascual Duarte, un elenco esperpéntico que sería la delicia de cualquier coleccionista de transtornos emocionales.
Lo que tienen los psicópatas es que siempre actúan de la misma forma, son predecibles.
Se creen sus propias mentiras, siempre se ven inocentes.
Y atrapan personas para guardarlas en su caja de herramientas, de donde no puedan salir por que los necesitan: Síndrome de Estocolmo.
Pudimos escapar a tiempo. Demasiado rápido encontró una nueva víctima.
Meter un balazo a la hipocresía, largarse con un buen amigo de retiro a un Apocalipsis de guitarra y batería. Y allí mismo, algo pesado y muerto se queda atrás, sólo queda la voz y una luz incansable, limpia.
Mi silencio no se compra con plata barata.
“Veo al fin con claridad lo que fue nuestra única verdad
marioneta sin rechistar, por miedo a decirte nunca mas
pero nada me puede hacer cambiar mi decisión”
(Sober - La nube)
Con esa absurda insistencia por mantener algo que no existió nunca, me das lástima, porque toda tu vida es una absoluta mentira creada por ti.
Nunca has mirado más allá de los límites de tu verdad, eres incapaz de comprender una sola emoción ajena.
No has amado nunca, porque hacer que alguien dependa de ti anulando su voluntad no es más que egoísmo.
Podrías haberte comprado una granja y vivir de los animales en vez de casarte y tener hijos para alimentarte de ellos y aumentar tu artificial ego.
A mi ya me odiarás por ser dueña de mi vida, por escapar de tu chantaje, aunque para ti sea incomprensible que el dinero no me ata, no me esclaviza como a ti. Posiblemente sea demasiado humana para tu encorsetada existencia.
Eres un esclavo de los favores comprados, de la crítica y el insulto, de los aires de superioridad y adicto al parasitismo milenario llamado "familia".
Las personas somos personas, se nos van poniendo etiquetas y al final muchos se acaban etiquetando para sentirse seguros encajados en su rincón de la sociedad.
Por eso digo que no quiero tu dinero putrefacto, no quiero conversaciones forzadas sobre metereología básica, no quiero exigencias que no me pertenecen (pues ya ha pasado demasiado tiempo desde que nací, para que sigas restregándome tu aportación a mi supervivencia).
Nunca quisiste hijos, sino marioretas. Nunca quisiste mujer, sino un robot doméstico.
Todo eso sólo existe en papeles, es un espejismo. En la vida real no tienes nada más que soberbia y berrinches de tirano de pueblo con aires de sindicalista sofisticado.
Qué dulce victoria cogerle el teléfono al miedo y, sólo con la verdad como arma, dejarlo tartamudeando.
Nadie sabe qué verdades ocultan los muros.
Esa casa blanca con vistas a la playa parece el reclamo de una vida idílica.
Una casa, cada habitación, lleva en el aire la esencia de quien la habita.¿Cómo se imagina al dueño de ésta?
Las paredes mohosas y el aire denso son un reflejo de su alma.
Hay personas que van dejando como un gas tóxico que provoca un efecto dementor: absorven la vida de quien tienen cerca, van consumiendo la energía y van debilitando la voluntad.
Todos los recuerdos de esa casa son grises por eso.
Porque un silencio sepulcral rompía en gritos en forma de ladridos.
Porque aún en soledad, siempre se tiene la sensación de que alguien vigila.
Porque todos los objetos parecen negar el derecho a ser tocados, como si hubiera que pagarles una deuda por pisar su territorio.
Porque el tiempo se mide contando cuánto queda para que termine el día, para aguantar un día menos.
Las ventanas, única libertad posible, dan al vértigo de las rocas.
Una niña tira juguetes por la ventana imaginando que caen a otro mundo donde la pesadez no exista, donde todo sea tan increíblemente leve...
Se miraba con envidia a las gaviotas que pasaban volando a ras de la ventana.
Y por si acaso no era suficiente, ese Nerón de pueblo pedía refuerzos a la mínima muestra de sublevación: una familia al completo que provocaba más hostilidad que la de Pascual Duarte, un elenco esperpéntico que sería la delicia de cualquier coleccionista de transtornos emocionales.
Lo que tienen los psicópatas es que siempre actúan de la misma forma, son predecibles.
Se creen sus propias mentiras, siempre se ven inocentes.
Y atrapan personas para guardarlas en su caja de herramientas, de donde no puedan salir por que los necesitan: Síndrome de Estocolmo.
Pudimos escapar a tiempo. Demasiado rápido encontró una nueva víctima.
lunes, 10 de enero de 2011
Ensoñaciones o insomnios
The wonderful thing of love is that, without need, we choose stay with someone.
I'm seventeen. I'm seventeen and i'm in love for first time. I can see a magnetism between us.
I'm twenty. I'm twenty and I have found a flying mate. We have inside us all persons what we were in every moment of our lives.
I'm opening you a piece of my soul. Maybe this is love: open doors.
Una mano resbala por el pelo. Todo es extrañamente familiar y a la vez único.
Sí, la proporción áurea hecha hombre, la escultura griega, ahora mismo me tiene entre sus brazos y duerme como un niño.
Extrañamente, me sorprende escuchar un corazón latir bajo mi mano. ¿No era una ensoñación o un insomnio?
Intenta despertar, pero sólo me coje la mano y dice: "Ariana, vamos", y sigue durmiendo.
¿Quién proteje a quién? ¿Quién buscó a quién? ¿Quién puso las reglas del juego?
Y mirando esos labios, pienso en lo frágil que es el deseo.
Y fue distinto porque pude saborear los minutos en esa tregua después de la explosión en la que el mundo se vuelve tremendamente lento y espeso. Y sintiendo el calor del abrazo veía que un cuerpo sin su contenido es lo menos atractivo para mi.
My songbird, ¿Has leído La insoportable levedad del ser?
Cuando Tomás explica que su atracción por las mujeres es descubrir la millonésima en la que cada una se diferencia de las demás en su parte más íntima, habla de rasgar el telón y descubrir qué hay detrás.
La pregunta es ¿quiero atravesar el telón?
Encontrar ejemplares maravillosos de un ideal muestra o ver que la aventura está en descubrir las particularidades.
¿Cuántos amores distintos se pueden sentir al mismo tiempo? Quién puede saberlo, pero amor: esa palabra....
Caminando sin paraguas
Eres la lluvia de mi casa sin tejado: por mucho que me mueva, seguirás pegándote a mi piel con cada gota en forma de palabra. Y al darme cuenta me has empapado otra vez de tu melancolía adictiva.
Como si antes hubieras estado observando de lejos hasta decidirte a caer inocentemente, y chocar conmigo.
Será que las gotas susurran que cruzarás el puente esta noche, para salvarme del vacío del nuevo.
I tried to stay away, but you always come back, you never let me go.
¿Dónde fijar el comienzo? Por la primera emboscada de película, cama y mañana adiós; o por días de biblioteca y conversación (de las que construyen puentes entre personas). Puede que ese fuera el comienzo del final en el que culmina la reconstrucción de los pedazos de mi que estaban enterrados.
Forma ensayo-error: intentar una y otra vez si funciona lo que en este momento es posible. ¿Posibilidad de qué? La cuestión es no saberlo.
Las explosiones provocan euforia, muchas en poco tiempo te meten en un bombardeo que acaba saturando. Voy a firmar la paz con el espejismo de transición, con el que empecé los 20 años y me regaló otro de los pequeños amaneceres que forman este despertar. Testamento: música, paseos y una cicatriz recuerdo de una noche de verano.
Como anécdota, contaré que Apolo bajó del Olimpo para llamar una noche, y prácticamente sin palabras hubo un baile y un compás y después una atmósfera mágica de dormir abrazados dos extraños. Y eso me enseña que lo efímero se graba a fuego en la memoria y se pasa como una película de vez en cuando, por entretenimiento, porque se es protagonista de los propios recuerdos y nos regodeamos en esas pequeñas hazañas. En momentos de decadencia, siempre podré pensar que en otro tiempo Apolo bajó y a mi caprichoso deseo esos labios no le supieron a casi nada. Consuelo bajado del desván, archivos de días míticos.
Y en fin, las intuiciones. Esas locas tan sabias avisaron de que ciertos ojos azules reflejan algo así como.... el paraíso perdido y buscado desde siempre. Bueno, la intuición lo sabía, hagámosle caso a la loca. Confieso que mientras ocurrían las historias antes contadas, esos fragmentos de amaneceres, pensaba en esos ojos azules. Como el soldado que en plena guerra piensa en lo que le espera cuando termine. Y la guerra ha terminado.
Se firma la paz con el cosmos en un beso. (Tengo un problema: quiero besarte. Me parece bien. Esto me da miedo. No tiene porqué. ¿Mañana vendrás?. Sí.)
I'm seventeen. I'm seventeen and i'm in love for first time. I can see a magnetism between us.
I'm twenty. I'm twenty and I have found a flying mate. We have inside us all persons what we were in every moment of our lives.
I'm opening you a piece of my soul. Maybe this is love: open doors.
Una mano resbala por el pelo. Todo es extrañamente familiar y a la vez único.
Sí, la proporción áurea hecha hombre, la escultura griega, ahora mismo me tiene entre sus brazos y duerme como un niño.
Extrañamente, me sorprende escuchar un corazón latir bajo mi mano. ¿No era una ensoñación o un insomnio?
Intenta despertar, pero sólo me coje la mano y dice: "Ariana, vamos", y sigue durmiendo.
¿Quién proteje a quién? ¿Quién buscó a quién? ¿Quién puso las reglas del juego?
Y mirando esos labios, pienso en lo frágil que es el deseo.
Y fue distinto porque pude saborear los minutos en esa tregua después de la explosión en la que el mundo se vuelve tremendamente lento y espeso. Y sintiendo el calor del abrazo veía que un cuerpo sin su contenido es lo menos atractivo para mi.
My songbird, ¿Has leído La insoportable levedad del ser?
Cuando Tomás explica que su atracción por las mujeres es descubrir la millonésima en la que cada una se diferencia de las demás en su parte más íntima, habla de rasgar el telón y descubrir qué hay detrás.
La pregunta es ¿quiero atravesar el telón?
Encontrar ejemplares maravillosos de un ideal muestra o ver que la aventura está en descubrir las particularidades.
¿Cuántos amores distintos se pueden sentir al mismo tiempo? Quién puede saberlo, pero amor: esa palabra....
Caminando sin paraguas
Eres la lluvia de mi casa sin tejado: por mucho que me mueva, seguirás pegándote a mi piel con cada gota en forma de palabra. Y al darme cuenta me has empapado otra vez de tu melancolía adictiva.
Como si antes hubieras estado observando de lejos hasta decidirte a caer inocentemente, y chocar conmigo.
Será que las gotas susurran que cruzarás el puente esta noche, para salvarme del vacío del nuevo.
I tried to stay away, but you always come back, you never let me go.
¿Dónde fijar el comienzo? Por la primera emboscada de película, cama y mañana adiós; o por días de biblioteca y conversación (de las que construyen puentes entre personas). Puede que ese fuera el comienzo del final en el que culmina la reconstrucción de los pedazos de mi que estaban enterrados.
Forma ensayo-error: intentar una y otra vez si funciona lo que en este momento es posible. ¿Posibilidad de qué? La cuestión es no saberlo.
Las explosiones provocan euforia, muchas en poco tiempo te meten en un bombardeo que acaba saturando. Voy a firmar la paz con el espejismo de transición, con el que empecé los 20 años y me regaló otro de los pequeños amaneceres que forman este despertar. Testamento: música, paseos y una cicatriz recuerdo de una noche de verano.
Como anécdota, contaré que Apolo bajó del Olimpo para llamar una noche, y prácticamente sin palabras hubo un baile y un compás y después una atmósfera mágica de dormir abrazados dos extraños. Y eso me enseña que lo efímero se graba a fuego en la memoria y se pasa como una película de vez en cuando, por entretenimiento, porque se es protagonista de los propios recuerdos y nos regodeamos en esas pequeñas hazañas. En momentos de decadencia, siempre podré pensar que en otro tiempo Apolo bajó y a mi caprichoso deseo esos labios no le supieron a casi nada. Consuelo bajado del desván, archivos de días míticos.
Y en fin, las intuiciones. Esas locas tan sabias avisaron de que ciertos ojos azules reflejan algo así como.... el paraíso perdido y buscado desde siempre. Bueno, la intuición lo sabía, hagámosle caso a la loca. Confieso que mientras ocurrían las historias antes contadas, esos fragmentos de amaneceres, pensaba en esos ojos azules. Como el soldado que en plena guerra piensa en lo que le espera cuando termine. Y la guerra ha terminado.
Se firma la paz con el cosmos en un beso. (Tengo un problema: quiero besarte. Me parece bien. Esto me da miedo. No tiene porqué. ¿Mañana vendrás?. Sí.)
domingo, 9 de enero de 2011
Crónica del año de los amaneceres
Puede que sea el despertar
1. No volver a dar el poder de la destrucción
2. Si se desvanecen los espejismos y caen las cortinas de humo... queda la densidad del vacío
Tengo la sensación de hastío de quien ha perdido una batalla tras otra, y a pesar de haber llegado a ser un buen guerrero, no le quedan fuerzas para continuar.
Hace tiempo que pienso en un retiro emocional, en un electrocardiograma plano. Pero no, mi naturaleza no da tregua. Es un impulso miope porque no ve hacia donde va, pero sin impulsos estaríamos anestesiados. Y tropezar con otro trozo de universo es una mis aficiones.
Ese escepticismo para evitar errores parece cobarde, pero empiezo a cansarme de coleccionar diplomas de
experiencia (gracias por participar, prepárese mejor la próxima vez). ¿Hasta qué punto vale lo aprendido, si lo que busco es alguien que me sorprenda? Puede que necesitemos ese amnesia para no acabar paralizándonos por miedo a tropezar.
Como otras veces, pasará la apatía, aunque mientras tanto no sea capaz de sentir otra cosa.
Incoherencias, idealismos, caídas, absurdos y revelaciones… de todo eso está hecha la esencia humana. Todo esto para no creer que quiero congelarme sin motivo (como un pez en el hielo), sé que durará hasta que una mirada lo funda… o el calor de una mano quizá. Esos momentos de locura transitoria tan inconscientes (y sabios) son los pequeños saltos de jugar a la rayuela. Tirar la piedra y pasar de casilla.
Si fuera capaz, como Hipatia, de buscar sólo lo que hay más allá de las estrellas… Quedan cadenas por romper todavía, pero quien sabe… abstraerse es una opción, y que los pensamientos sigan volando.
Que me arrastre el viento
No debería quejarme del vértigo, sólo quise ser libre.
Cada vez que te frene la duda, recuerda que al terminar un capítulo de la vida, de alguna manera se muere. Tus piezas se van reconstruyendo formando figuras distintas.
Aunque haya renacido varias veces, me sigue faltando, como a Benedetti, la pieza que llevo años buscando: El que vuela.
A quien viva en otro vuelo kamikaze a descubrir, hacia transformar su parcela de mundo, a hacer suyo el tiempo que le pertenezca.
Un espejo que me recuerde que todas las ideas que vagan por la cabeza no son locuras cuando hay alguien que las comprende.
Que si a veces las palabras se hacen una maraña absurda, se puede hacer poesía con el silencio.
Apocalipsis, las cicatrices me recuerdan alguna ilusión rota por la realidad, algún amor frustrado que se convirtió en jaqueca. De esa antigua piel, sólo quedan los recuerdos de algunos días soleados.
Puede que ahora todo sea más primavera que nunca. Ahora esa Piel de la memoria no me retiene, voy trazando el retrato de quien voy a ser.
Los sueños que ha ido abandonando, me los guardo de combustible para seguir volando.
Por eso, no quiero volver a parar en medio de la lluvia, sin aire y sin rumbo, sin nadie que pudiera tirarme de la mano y sacarme de allí antes de que los pensamientos me ahogaran.
Ya que estoy aquí, puedo cerrar los ojos y que me arrastre el viento.

Llamadnos locos
Otra vez me dicen que no puedo, que es una locura.
¿Cómo van a saberlo, si de otra persona sólo se puede ver la parte de telón que yo quiera abrir?
"Y vuelvo a ser un loco
para sobrevivir a la locura de la vida"
Asumo mi parte de responsabilidad en la estupidez de enamorarme utópicamente, él asumió la su ambigüedad, por eso debí aprender a caminar por esa alambrada.
Puede que sea un error idealizar, pero lo maravilloso es descubrir los defectos después, y aceptar el reto de amarlos. De una forma o de otra, saldremos del túnel, a no ser que nos abandonemos a la muerte.
Ya no hay ninguna presión asfixiante en el corazón
Sé volar. Todos podemos aprender a volar.
Para que el vuelo no se quede sólo para nosotros mismos y muera con la vida, sino que rompa sus muros y se expanda a otro ser... "Cuantos más mundos conozcas, más cerca estarás de la verdad"
Y no es invasión, sino contemplación esos otros mundos: existir en su forma más completa, la vitalidad máxima donde se pierde el tiempo, la ubicación y el propio cuerpo: sentirse vivo como parte de lo que los ojos ven y la intuición siente.
Sometimes I ask myself if it's true or a squizophenia begin, so every time I see you I make a wonderful discoverment: you exist and you're behind me.
Otra puta crisis. Puede que la mejor vida posible esté al otro lado de la puerta, pero la inquietud de que no sea así, deja la mano temblando en el pomo.
Hola, mi trozo de Utopía.
Sé que ya te falta el aire y que morirás de frío.
Pero otra vez es agosto... la Utopía no puede ser tal si no tiene su espejo para recordárselo, si le falta su brújula para seguir su camino.
En este baile de ditirambos, ahora llega la melodía de la contradicción: Ahora, soy yo quien te aparta.
No serás nunca un secreto, sino mi gran misterio. Serás ese trozo de alma con una llave de una sola copia.
Es tan valioso como peligroso, por eso me protejo de tu onda expansiva, hipnótica y melancólica.
Para levantar el vuelo, hay que llevar el menor peso posible, y cada vez que despego te dejo en tierra, dejo de sentirte escocer dulcemente. Era tan absurdamente adorable tu dolor...
Por eso, siendo un ave que levanta el vuelo, no necesito ya sobrevivir con Utopías: voy a por mis certezas subjetivas.
Gracias por ser el primero en sentirme existir. Por ser una de esas elecciones insignificantes que marcan el rumbo.
Por mirar dentro de mi alma lo que nadie vio antes, por darle forma y vida, y que dejara de ser una onda sin sintonizar.
1. No volver a dar el poder de la destrucción
2. Si se desvanecen los espejismos y caen las cortinas de humo... queda la densidad del vacío
Tengo la sensación de hastío de quien ha perdido una batalla tras otra, y a pesar de haber llegado a ser un buen guerrero, no le quedan fuerzas para continuar.
Hace tiempo que pienso en un retiro emocional, en un electrocardiograma plano. Pero no, mi naturaleza no da tregua. Es un impulso miope porque no ve hacia donde va, pero sin impulsos estaríamos anestesiados. Y tropezar con otro trozo de universo es una mis aficiones.
Ese escepticismo para evitar errores parece cobarde, pero empiezo a cansarme de coleccionar diplomas de
experiencia (gracias por participar, prepárese mejor la próxima vez). ¿Hasta qué punto vale lo aprendido, si lo que busco es alguien que me sorprenda? Puede que necesitemos ese amnesia para no acabar paralizándonos por miedo a tropezar.
Como otras veces, pasará la apatía, aunque mientras tanto no sea capaz de sentir otra cosa.
Incoherencias, idealismos, caídas, absurdos y revelaciones… de todo eso está hecha la esencia humana. Todo esto para no creer que quiero congelarme sin motivo (como un pez en el hielo), sé que durará hasta que una mirada lo funda… o el calor de una mano quizá. Esos momentos de locura transitoria tan inconscientes (y sabios) son los pequeños saltos de jugar a la rayuela. Tirar la piedra y pasar de casilla.
Si fuera capaz, como Hipatia, de buscar sólo lo que hay más allá de las estrellas… Quedan cadenas por romper todavía, pero quien sabe… abstraerse es una opción, y que los pensamientos sigan volando.
Que me arrastre el viento
No debería quejarme del vértigo, sólo quise ser libre.
Cada vez que te frene la duda, recuerda que al terminar un capítulo de la vida, de alguna manera se muere. Tus piezas se van reconstruyendo formando figuras distintas.
Aunque haya renacido varias veces, me sigue faltando, como a Benedetti, la pieza que llevo años buscando: El que vuela.
A quien viva en otro vuelo kamikaze a descubrir, hacia transformar su parcela de mundo, a hacer suyo el tiempo que le pertenezca.
Un espejo que me recuerde que todas las ideas que vagan por la cabeza no son locuras cuando hay alguien que las comprende.
Que si a veces las palabras se hacen una maraña absurda, se puede hacer poesía con el silencio.
Apocalipsis, las cicatrices me recuerdan alguna ilusión rota por la realidad, algún amor frustrado que se convirtió en jaqueca. De esa antigua piel, sólo quedan los recuerdos de algunos días soleados.
Puede que ahora todo sea más primavera que nunca. Ahora esa Piel de la memoria no me retiene, voy trazando el retrato de quien voy a ser.
Los sueños que ha ido abandonando, me los guardo de combustible para seguir volando.
Por eso, no quiero volver a parar en medio de la lluvia, sin aire y sin rumbo, sin nadie que pudiera tirarme de la mano y sacarme de allí antes de que los pensamientos me ahogaran.
Ya que estoy aquí, puedo cerrar los ojos y que me arrastre el viento.

Llamadnos locos
Otra vez me dicen que no puedo, que es una locura.
¿Cómo van a saberlo, si de otra persona sólo se puede ver la parte de telón que yo quiera abrir?
"Y vuelvo a ser un loco
para sobrevivir a la locura de la vida"
Asumo mi parte de responsabilidad en la estupidez de enamorarme utópicamente, él asumió la su ambigüedad, por eso debí aprender a caminar por esa alambrada.
Puede que sea un error idealizar, pero lo maravilloso es descubrir los defectos después, y aceptar el reto de amarlos. De una forma o de otra, saldremos del túnel, a no ser que nos abandonemos a la muerte.
Ya no hay ninguna presión asfixiante en el corazón
Sé volar. Todos podemos aprender a volar.
Para que el vuelo no se quede sólo para nosotros mismos y muera con la vida, sino que rompa sus muros y se expanda a otro ser... "Cuantos más mundos conozcas, más cerca estarás de la verdad"
Y no es invasión, sino contemplación esos otros mundos: existir en su forma más completa, la vitalidad máxima donde se pierde el tiempo, la ubicación y el propio cuerpo: sentirse vivo como parte de lo que los ojos ven y la intuición siente.
Sometimes I ask myself if it's true or a squizophenia begin, so every time I see you I make a wonderful discoverment: you exist and you're behind me.
Otra puta crisis. Puede que la mejor vida posible esté al otro lado de la puerta, pero la inquietud de que no sea así, deja la mano temblando en el pomo.
Hola, mi trozo de Utopía.
Sé que ya te falta el aire y que morirás de frío.
Pero otra vez es agosto... la Utopía no puede ser tal si no tiene su espejo para recordárselo, si le falta su brújula para seguir su camino.
En este baile de ditirambos, ahora llega la melodía de la contradicción: Ahora, soy yo quien te aparta.
No serás nunca un secreto, sino mi gran misterio. Serás ese trozo de alma con una llave de una sola copia.
Es tan valioso como peligroso, por eso me protejo de tu onda expansiva, hipnótica y melancólica.
Para levantar el vuelo, hay que llevar el menor peso posible, y cada vez que despego te dejo en tierra, dejo de sentirte escocer dulcemente. Era tan absurdamente adorable tu dolor...
Por eso, siendo un ave que levanta el vuelo, no necesito ya sobrevivir con Utopías: voy a por mis certezas subjetivas.
Gracias por ser el primero en sentirme existir. Por ser una de esas elecciones insignificantes que marcan el rumbo.
Por mirar dentro de mi alma lo que nadie vio antes, por darle forma y vida, y que dejara de ser una onda sin sintonizar.
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